domingo, 15 de diciembre de 2019

Causas de las infecciones bacterianas


Dentro de las infecciones bacterianas, destacan una serie de bacterias que son habituales. Estas, causan por lo general síntomas en el paciente.
Las más conocidas son:

  • Escherichia coli: es una bacteria habitual en el intestino del ser humano y de otros animales de sangre caliente. Aunque la mayoría de las cepas son inofensivas, algunas pueden causar una grave enfermedad de transmisión alimentaria. La infección por E. coli se transmite generalmente por consumo de agua o alimentos contaminados, como productos cárnicos poco cocidos y leche cruda. 
Resultado de imagen de escherichia coli

Causas de las infecciones parasitarias

La mayor parte de los parásitos se transmiten por la vía fecal-oral. Muchos parásitos residen en el tubo digestivo de las personas o animales y, por ello, muchas veces los parásitos o sus huevos están presentes en las heces. 

A primera vista, puede resultar casi imposible esta manera de contagio, pero es más común de lo que parece.
Normalmente, ocurre cuando las personas no se lavan bien las manos después de usar un inodoro. Debido a que sus manos están contaminadas, todo lo que toque posteriormente va a contaminarse. 
No es necesario ingerir alimentos, sino que basta con tocarse la boca para infectarse. 
La infección se puede transmitir a través de la vía fecal-oral de otras formas, entre las cuales se encuentran
  • Beber agua contaminada con aguas residuales sin tratar (en zonas con malas condiciones sanitarias)
  • Comer mariscos crudos (como ostras y almejas) que han sido cultivados en agua contaminada
  • Comer frutas crudas o verduras lavadas con agua contaminada
  • Participar en actividad sexual que implique contacto entre la boca y el ano
  • Nadar en piscinas que no han sido adecuadamente desinfectadas o en lagos o zonas marítimas que están contaminadas con aguas residuales.
También pueden contraerse por la picadura de un insecto, como es el caso de la malaria 

Causas de las infecciones víricas

Lo único que puede provocar que una persona padezca una infección vírica es contagiarse con un virus. Este tipo de patógenos puede contagiarse mediante contacto directo (de personas a personas, de animales a personas o de madres a fetos) o indirecto, estando el virus presente en objetos inanimados. Otra de las formas con la que una persona puede infectarse es a través de alimentos contaminados, incluyendo el agua. 

Algunos de los virus más comunes son los siguientes: 

  • El virus de la gripe (influenza) puede ser de tipo A o B (sólo incluyendo a los responsables de las epidemias humanas). En el primer tipo, debemos destacar que este tipo de virus dispone de una gran variabilidad antigénica; como consecuencia, existen brotes anuales y es necesario actualizar las vacunas. 

Causas de las infecciones fúngicas

Entre los factores que influyen en la aparición de los hongos presentes en la piel se encuentran :

  • La humedad retenida en las prendas de vestir y en el calzado de materiales sintéticos.
  • El contacto con diversas superficies, como la arena, ya que se elimina el manto ácido y la grasa de la piel, que previene la acción de estos microorganismos patógenos.
  • Fármacos que debilitan el sistema inmunitario.
  • Trastornos y enfermedades: debemos destacar enfermedades como SIDA, leucemia o la insuficiencia renal entre otras.
En este vídeo se proporcionará información sobre las causas más comunes de las infecciones víricas: 

sábado, 14 de diciembre de 2019

Cuidados de las infecciones bacterianas


Las enfermeras deben participar activamente dentro del equipo interdisciplinar, en estrategias de ayuda a la reducción del problema de las infecciones bacterianas como son: 
  • Impedir la infección: vacunación del personal y de los enfermos.

Cuidados infecciones parasitarias

Los cuidados de enfermería en este tipo de infecciones se basan principalmente en la educación sanitaria y el asesoramiento, proporcionando información sobre los cuidados en el domicilio, dado que en la mayoría de los casos, los niños permanecerán en el hogar. 
Las actividades que se inculcarán serán: 

  • Lavarse siempre las manos con agua y jabón, antes de cada comida y siempre después de ir al aseo. 
  • Lavarse las uñas frecuentemente con un cepillo
  • Evitar llevarse los dedos a la nariz y a la boca.
  • No rascarse la zona anal.
  • Desinfectar los asientos de los retretes.
  • Lavar los alimentos antes de consumirlos y/o si caen al suelo.
  • Indicar a la familia para que disponga los deshechos orgánicos de manera que no contaminen el agua superficial o las aguas subterráneas. 


Cuidados de las infecciones víricas

Los cuidados de enfermería respecto a pacientes infectados por virus van en función del tipo de patógeno que haya provocado la infección y los síntomas que el paciente padezca, controlándolos y administrando los fármacos que haya pautado el médico responsable. De esta forma, comentaremos algunos síntomas de virus que comentamos en otra de las entradas del blog ("Causas de las infecciones víricas"). 


  • El virus de la gripe se manifiesta en forma de fiebre, escalofríos, astenia, cefaleas y malestar general; también odinofagia, rinitis y tos seca. Otros síntomas menos frecuentes con laringitis, náuseas, vómitos o diarrea. Hay que asegurarse de que el paciente tenga una ingesta abundante de líquidos y administrarle fármacos pautados, como analgésicos, antitusígenos o descongestionares. Como es común la insuficiencia respiratoria en este tipo de usuarios, debemos valorar la opción de oxigenación por membrana extracorpórea. 
  • En el caso de la varicela zoster, en primer lugar aparecen síntomas similares a los de la gripe (1-2 días) y luego aparece exantema vesicular generalizado. Comenzarán a aparecer máculas eritematosas, luego se convierten en vesículas con contenido líquido; a continuación, pústulas y finalmente, secan y se forman costras. Como enfermerxs tendremos que administrar los fármacos pautados y además, advertir al paciente de que NO aplique productos sobre la piel. 
  • El cuadro clínico de la mononucleosis es realmente amplio; sin embargo, debemos educar al paciente sobre todos ellos y recomendar reposo y poca actividad física. Si el paciente estuviese hospitalizado, debemos administrarle todos los fármacos pautados (analgésicos, glucocorticoides...) y observar al paciente con rigurosa frecuencia para prevenir cualquier complicación. 
  • Los cuidados de enfermería en cuanto al virus del Zika van orientados a la educación: insistir a los pacientes que prevengan su contagio por vía sexual. Debemos saber que el más de la mitad de los infectados no saben que están enfermos, ya que no presenta manifestaciones; en caso contrario, los pacientes pueden acudir a los servicios sanitarios con fiebre de bajo grado, conjuntivitis o eritema maculopapular. De esta forma, tendremos que controlar dichos síntomas con líquidos, antipiréticos y analgésicos. 

Cuidados de las infecciones fúngicas


En cuanto al cuidado nos deberemos centrar en el cuidado de los pies, pues son la parte del cuerpo más propensa a padecer estas infecciones.

Los pies suelen ser la parte más descuidada de nuestro cuerpo, a pesar de que deben soportar a diario nuestro peso corporal. Con la llegada del buen tiempo, nuestros pies nos delatan y descubren quién les ha prestado la atención necesaria. Para cuidarlos íntegramente hay que pensar en tres aspectos: el calzado que usamos, ejercicios para mantenerlos fuertes y sanos, y por supuesto, la higiene.

 Calzado.
Los expertos recomiendan zapatos de cuero para que los pies estén lo más oxigenados que se pueda. El factor más importante a la hora de elegir zapatos es que sean cómodos por lo que no se puede pensar en los extremos, es decir no deben ser ni demasiado altos, ni demasiado bajos. Hay que evitar las puntas estrechas, los estilos demasiado cerrados, y buscar la horma más adecuada a la forma de nuestro pie. En verano, las sandalias son el estilo más aconsejable, pues así se evita el exceso de transpiración, la mala circulación, la retención de agua y la falta de oxigenación.  

Ejercicios.
Estos ayudan a mantener los pies sanos. El mejor ejercicio es andar descalzo, ya sea en la casa o en el jardín, y si se puede en la playa. Además, se puede andar de puntillas, mover los dedos, hacer rotaciones de tobillo, o intentar coger objetos con los pies.

Higiene.
Lávalos diariamente. Seca bien entre los dedos, corta con frecuencia y en forma recta las uñas y utiliza talco. Si el olor persiste, o si tiene lesiones extrañas o verrugas, callos, juanetes o uñeros, es mejor que acudas al podólogo.